Hace mas de 18 años que me tienen en sus manos aunque ni ellas ni yo lo hayamos sospechado.
Ellas tomaron color a partir de mí, y yo existo gracias al camino que me muestran.
Hablo de las dos luciérnagas mas extraordinarias que hayan visto, tienen mil atuendos para cada ocasión, eso sí, siempre combinadas la una con la otra.
Eligen el color miel por las mañanas soleadas, las mañanas que prometen buenos augurios, por las tardes lucen un color café, y en las noches un color un poco desgastado con algunos botones de esos gigantescos que dan impresión de cansancio.
Notarán, o tal vez no, que saltee el mediodía,es porque en todos estos años no he podido ver ninguno sin que estén en constante movimiento, parecen las encargadas de fiestas, esas fiestas inolvidables, por este motivo es que color son en ese momento del día, de los días.
Ellas duermen juntas a la vez, salvo cuando yo me les alejo, cuando me voy de casa, se turnan para dormir, siempre una de las dos está alerta.
Si logro algo con esfuerzo, una especie de brillo comienza a desprenderse de sus cuerpos, a veces terminando en una de esas hermosas playas de agua cristalina, pero es mejor que corra cuando ellas empiezan a tornarse de un rojo apasionado ( o por lo menos yo me lo imagino así), me miran y puedo imaginar el infierno sobre mí.
Se posan enfrente de mí y no puedo engañarlas, no puedo mentirles, no puedo.
Me cubren, me protegen ,me enseñan .
lo primero que veo al despertarme y lo ultimo en lo que pienso al acostarme.
Lo único que quisiera que fuera por siempre.
Tienen magia, son capaces de imponer dulzura, respeto, decepción, aliento, corazón y pulmón a todo.
En cada paso que doy, pienso en como las afectará.
Dos bolas de fuego cuando se enojan.
Dos gotas de transparente agua cuando le confío algo.
Dos cómplices cuando se acercan los enemigos.
Dos charlatanas a la hora del silencio.
Dos protectoras de por vida.
Dos hermosas Luciérnagas las que habitan los ojos de mi mamá.