Voilà!

La reina Carolina.

.Hay días en que mejor ni me hables, pero no me dejes sola.
 Hay dias en que mejor me abraces Y me zambullas en las olas.
Hay días en que me gusta hablar, contarte con detalle a lo que me gusta jugar
Pero Hay días en que me levanto y me siento kill bill, elongo un largo rato y me preparo para salir.
 A buscar a alguien que sea bien opuesto a ti. Que me devuelva la sonrisa que hasta hoy fingí.
Porque hay días en que me siento feliz apenas abro los ojos, y es que siento que hoy ya de mi amor por ti solo queda el despojo.
Y si hay días en que me siento la reina Carolina , necesito a un Rey que me haga sentirlo sin mi cóctel de aspirinas.

Ojalá que te enamores

Lo único que te deseo es que te enamores que el corazón se te desangre a borbotones y no puedas atenderlo por escribir esta canción.
Que pagues la sentencia de entregarte con demencia a alguien como vos, que te mire apasionado que te mienta por agrado y luego ría con con efervescencia  cuando cuente como te engatuzó.
Lo único que te deseo es que te enamores, que sea desde el inicio la maravilla de tu oficio ,por vos en lo que me convertí;
Por vos profesional de la mentira, de las putitas que se abren en un do re mi.
Que no puedas dormir  y pases lo que pasé ; que te quite el sueño  la película en tu cabeza que te reproduce los recuerdos en formato DVD.
Y la gente en tu entorno que te dice a tu asombro te advertí, o yo lo ví.
Que se te anude el estomago y que nada puedas hacer para olvidarte ni asi.
Que no haya orgullo que valga a la hora de decidir.
Porque  la peor de las maldiciones es gritarte:  Ojalá Que te Enamores; como me pasó a mi.



No te escribo a Vos

No te escribo a vos, porque poemas  de enamorados en tu buzón ya no entran, vine a sacar la potencia a la que te crees elevado ; que ningún perfume tape hoy tu olor a malintencionado.
No te escribo a vos , le escribo a mi desgracia porque aunque esté de luto mi amor, nunca pierde la elegancia.
No te escribo a vos , le escribo a mi mal cuore que se creía muy reacio; y al primer gil que le guinea le abrió las puertas del palacio.
No te escribo a vos, le escribo a mis palabreríos, a mi literatura que no anuncio venía una tormenta de amargura, no creo el suspenso, no anuncio el romance de lectura que con un versito poco cliché y una lengua bien filosa tejió con agujas macramé , enredándome en su prosa.
No te escribo a vos porque sería no haber superado. Y yo ya me olvidé de tus cuentos, tus mentiras y tus ojitos color  miel susurrándome pecados.